Esu habla de Venganza, Responsabilidad y Redención en la Pascua de 2013

Vamos a comenzar. Elegí Pascua para hablar de estas cosas porque es un día -este Día de Pascua- dedicado a mi crucifixión y mi resurrección. Es este un suceso que ha marcado el pensamiento espiritual del mundo. No ocurrió nada que fuera diferente a muchas otras ejecuciones similares, pero, a pesar de ello, mi propósito y mi acto de redención han coloreado el pensamiento religioso desde entonces.

Los acontecimientos, hablados y requetehablados, lamentablemente, han sido un catalizador para la percepción humana de la culpa y la venganza. El hombre es rápido en asignarse la culpa y apasionado en su búsqueda por corregir los errores detectados. Muchos de los sistemas de creencias han surgido para defender a un grupo ante otros puntos de vista sobre Mi situación. Se han formado grupos religiosos a causa de ese acontecimiento y se han librado guerras para argumentar la rectitud de la percepción de estos sucesos por parte de un grupo frente a otro. Yo fui crucificado por error y ni grupos políticos ni religiosos tuvieron la culpa -sea lo que sea lo que los historiadores y escritores de interpretaciones religiosas argumenten.

Mis razones para seguir adelante con esa acción, como mucho, sólo se han considerado marginalmente. El propio punto de vista humano de mi ejecución y la percepción de lo que significa, en última instancia, parece más importante en su pensamiento que incluso mi propia percepción. Esta visión particular de su propia existencia espiritual es de lo más preocupante; es más importante que su porción de reconocimiento espiritual sea mayor que el de otros.

La visión del hombre hacia los demás y sus acciones contra ellos, a menudo contiene en su núcleo la idea de superioridad religiosa. Las percepciones personales de un individuo son moralmente las mejores y el comportamiento político de los grupos -aunque sean brutales o degradantes- es absuelto por su aprobación espiritual. La religión fue creada para dar poder.

En esencia, el acto de mi crucifixión fue, para Mí, el de asumir mi responsabilidad. Lo utilicé para asumir la responsabilidad de toda la Creación. Decidí crear este ejemplo a sabiendas. Al vivir en una sociedad que entendía el símbolo del sacrificio, Yo, conscientemente, me convertí en la imagen de esa forma de redención. El hombre necesitaba una demostración visible del compromiso espiritual y Yo le proporcioné una, sabiendo que se transformaría en un símbolo que re-conduciría todo el pensamiento espiritual del hombre.

El hombre había dado la espalda a su Creador e ignoraba la verdad que estaba a su disposición. Su pecado no fue el de romper tabúes culturales -sino el de su decisión de ignorar la naturaleza de su existencia. El hombre fue olvidando o ignorando deliberadamente las verdades espirituales que su Creador le había proporcionado. Una vez que el hombre hizo su elección, tuvo que experimentar sus resultados; el estado del mundo en aquellos tiempos era ese resultado. Incluso a Mi pesar, Yo permití que esta creación llegara hasta ese punto.

Como encarnación física del Creador en la Tierra, me convertí en mi propia víctima propiciatoria y acepté la culpa por permitir al hombre encaminarse hacia la oscuridad. Yo mostré al hombre un ejemplo supremo al asumir la responsabilidad de toda mi Creación. Esta era una responsabilidad inclusiva. Todo era parte de Mi responsabilidad porque Yo estaba en todo. Estaba aceptando la carga completa de cambiar su dirección y mi acto visible mostró Mi compromiso.

El acto de redención del que se habla en la Pascua, fue en realidad mi compromiso de ser responsable. Al igual que Yo era responsable de la naturaleza de mi Creación, el hombre es responsable de sí mismo y de todos los demás con los que está conectado como parte de su propia creación. Ser responsable significa que, cada vez que se toma una decisión, ha de recordar que Él es parte de esta conexión. El mantenimiento de la alineación con el Creador significa el discernimiento y el equilibrio con todo. La redención para el hombre significa honrar esta conexión en cada decisión y en cada acción concreta. El hombre debe hacerse cargo de su propia redención, continuamente, lo mismo que, continuamente, debe recordar su conexión con cualquier otra parte de mi creación.

Al olvidar esta conexión está deshonrando el lugar del hombre como parte de la Creación. El ir en contra de los demás -cualquiera que sea la razón- es una irresponsabilidad. La búsqueda consciente de este conflicto es un pecado y le separa a uno de la conexión con la Creación y el Creador.

Utilicen este Día de la Resurrección para grabar en su mente que son tan responsables por el estado de su creación como lo fue Cristo en el momento de Su crucifixión. Es su vida lo que están creando y es responsabilidad suya, no de otra persona. Ustedes deciden qué forma darle y cómo interactuar con los demás. Ustedes determinan la medida con la que honran el plan del Creador. Ustedes redimirán su existencia según el grado de su compromiso con ella.

Esu

Traducido por Mario

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